Sin lugar a dudas, las fotografías capturadas por el Sr. Raúl Domínguez López, en Ocotlán, Jalisco, representan una de las evidencias más sólidas de la casuística mexicana.
Las imágenes son nítidas, el testigo tiene alta credibilidad y está respaldado por una historia coherente, reuniéndose así varios elementos que soportan este caso como auténtico.
Uno de los investigadores que se avocó a profundizar en los hechos de Ocotlán, es el reconocido ufólogo mexicano Fernando J. Téllez, quien amablemente envió la siguiente colaboración especial a petición de una servidora.

Al suroeste de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, se encuentra la laguna de Chapala, un lugar que año con año se ve agonizar durante la época de estiaje, pero resurge con la llegada providencial del temporal de lluvias. Si bien nunca recupera los niveles de hace unos veinte años, sigue sobreviviendo los embates del tiempo y del hombre mismo.
Cerca de este lugar se encuentra Ocotlán, un sitio que se ha convertido en un punto industrial importante, en donde se encuentran grandes empresas; donde entran y salen traileres llevando diversos tipos de artículos y mercancía.
Este poblado, mezcla de provincia y gran ciudad, ha sido escenario de importantes casos de manifestaciones de objetos voladores no identificados.
Al hablar de Ocotlán y de OVNIS, es inevitable mencionar a don Raúl Domínguez López, un próspero comerciante de esta localidad, amante esposo y padre ejemplar, que un día tuvo una experiencia con uno de estos objetos, llegando a la conclusión que los casos OVNI tienen como característica que son “sucesos anormales que viven personas normales” y el caso de don Raúl no podía ser la excepción.
Don Raúl Domínguez López es propietario de mitad de un conocido cerro de Ocotlán, llamado “El Chiquihuitillo”, precisamente por la forma que tiene. En ese lugar, muchas personas empezaron a ver, en el año de 1993, unas luces extrañas y esto llegó a oídos de Raúl. Afirma que desde su casa y otros lugares de Ocotlán, con la ayuda de unos prismáticos, pudo observar el enigmático fenómeno... naciendo así la inquietud de poder ver esas luces más de cerca.

El Cerro del Chiquihuitillo, lugar donde fueron tomadas las fotos del OVNI de Ocotlán
Así que Raúl Domínguez López empezó por levantarse en la madrugada para ir al cerro del Chiquihuitillo, con la plena intención de captarlo con su cámara fotográfica. No iba a diario, pero sí representó quitarle horas al sueño durante varias semanas.
El día 24 de abril de 1993 se fue en la madrugada al cerro, junto con un perro que la habían regalado -de unos meses de edad- al que llamaban “Lobo”, que además de servirle de compañía sería una pieza fundamental en este caso.
Las horas transcurrieron como siempre, lentas, viendo a la lejanía las luces de Ocotlán. Ya casi al amanecer, “Lobo” empezó a gruñir dirigiéndose al lado sur del cerro del Chiquihuitillo, a lo que Raúl pensó que se trataba de alguna liebre que el perro había percibido, pero en un instante, la actitud desafiante del animal cambio a una de terror y de pánico, retrocediendo para agazaparse en la pierna de su dueño. Nos comenta el testigo que, ante tan extraña actitud, le dijo: “hágase para allá, para eso lo traje al cerro, para que se hiciera macho, y ahora...” y lo aventó, y se volvió a regresar el animal. La segunda vez que lo alejó, vio que de pronto el perro se echó pegándose completamente al suelo y ya no se movió, tal parecía que se había desmayado; fue entonces que por atrás del cerro, del lado sur, apareció un objeto volador.
Tenía forma discoidal, no hacía ningún ruido, era de color “cobrizo” (de cobre muy pulido) y daba la impresión de venir descendiendo, como que venía fallando y llegó a pasar por su mente que le podía caer encima. Pudo observar que la parte inferior del objeto giraba en contra de las manecillas del reloj y se veía una especie de compuerta, como el “diafragma” de una cámara fotográfica que se abría y cerraba, viéndose algo de luminosidad blanca adentro. Raúl, con todo el miedo, trató de ver más y observó que había un vidrio esmerilado o de aumento, algo opaco y el objeto se alejó.
Al sobrevolar por encima de él, Raúl notó que las ramas de los árboles se levantaron, así como su ropa, y al perro se le erizó parte del lomo. El objeto no despidió ningún olor y además sintió que bajó la temperatura... fue hasta entonces de que se acordó que traía su cámara fotográfica.
En ese momento reaccionó, sacó la cámara, corrió unos cuatro o cinco metros para llegar a un lugar que estuviera despejado y entonces empezó a tomar fotografías (ver foto 1).
Cruzaron varios pensamiento por la mente de Raúl Domínguez López: el primero, que los probables Tripulantes OVNI no confundieran a su cámara con algún tipo de arma y que pareciera que los quisiera agredir, y segundo, si la cámara funcionaría correctamente, ya que ésta tenía integrada un motor que avanzaba automáticamente la película.
Raúl tomó fotos hasta que se acabó el rollo de 36 exposiciones.
Posteriormente el objeto se detuvo y de la parte superior se prendieron unas luces (foto 2), entonces corrió a su bolsa de equipo fotográfico y extrajo de ella un rollo de 400 ASA de sensibilidad, descargó el rollo anterior y cargó la cámara nuevamente, logrando tomar seis fotografías más.

Foto 1

Foto 2
Raúl Domínguez López quedó profundamente impresionado y todavía recuerda como si fuera ayer su impactante experiencia. A raíz de tal encuentro, tuvo trastornos digestivos y problemas de vitiligo, que se ha visto reflejado en su cara (alrededor de los ojos) y en sus manos, donde han aparecido manchas blanquecinas por la pérdida de pigmentación en la piel. Actualmente sigue en tratamiento médico aunque ya han pasado muchos años del suceso.

Raúl Domínguez en su establecimiento comercial en Ocotlán, Jalisco
Pensamos que este caso fotográfico es uno de los mejores a nivel internacional, que ofrece una excelente evidencia fotográfica, a la altura de las mejores del mundo. Del testigo y autor de las fotos, don Raúl Domínguez López, podemos afirmar, sin lugar a dudas, que es un hombre de solvencia moral intachable, que nunca ha pretendido lucrar con sus fotografías.
Verdaderamente un caso único que debemos valorar en todos aspectos, sobre todo, el que nos ofrece una nítida imagen que es prueba de que los objetos voladores no identificados sí existen.


Agradezco a mi entrañable amigo Fernando J. Téllez por este interesante artículo, destacando que la pesquisa del caso Ocotlán le mereció el premio a la mejor investigación del Congreso Ovni de OMIFO, en Chihuahua 2006.


Fernando J. Téllez
MÁS DATOS
Para complementar este reporte, agrego los siguientes datos que se desprenden de la entrevista que me concedió don Raúl Domínguez López el 15 de noviembre de 2006.
  • El ovni medía 25 m. de diámetro, aproximadamente.
  • Emitía un zumbido tenue semejante a un enjambre de abejas, sólo perceptible cuando estaba próximo al testigo, quien estima haberlo visto a una distancia de 15 metros.
  • Cámara utilizada: Minolta 101, mecánica, equipada con telefoto de 200 mm y motor de avance automático.
  • Las fotografías se capturaron a las 6 de la mañana, después de 4 meses de vigilancia en el cerro.
  • Raúl Domínguez avistó al ovni tipo sombrero en dos ocasiones. La primera en febrero de 1993 (a una distancia muy lejana) y la segunda, el 24 de abril del mismo año, que es la fecha de la fotografías.
  • Opina, como hipótesis personal, que los ovnis proceden de otras dimensiones.
  • Es aficionado a la fotografía desde que era muy joven, y aunque este detalle puede despertar sospechas, no se han encontrando indicios de manipulación o fraude. Amén que el testigo goza de una reputación intachable, no lucra con su material, ni persigue fines de notoriedad.
  • El Sr. Domínguez era escéptico, no le otorgaba credibilidad al fenómeno, hasta que en 1993 se empezó a interesar en el tema debido a los rumores en su localidad de que un ovni sobrevolaba Ocotlán, siendo el principal detonante la observación de una fotografía capturada en el Cerro Jamay, donde los autores eran elementos de la policía.
  • Inicialmente no deseaba dar a conocer su experiencia a los medios de comunicación. Afirma que tomó las fotografías sólo para convencerse de la existencia del fenómeno, no para difundirlas.
  • Las complicaciones de salud que ha presentado derivan del fuerte impacto emocional que le provocó el avistamiento, según sus propias palabras. No culpa al ovni, ni al posible campo magnético de éste, sino que asegura que el origen de sus enfermedades es de tipo nervioso, ya que él no estaba preparado para vivir una experiencia de este tipo.
  • El reporte más reciente de Raúl Domínguez es de fecha 5 de noviembre del presente año, cuando fotografió a un objeto volador, aparentemente esférico, que permaneció en el cielo por 20 minutos. Utilizó un telefoto de 135 mm.
  • El 3 de marzo de 1997 capturó nítidas imágenes esferas voladoras, agregando que éstas viajan en grupos y que a veces se abren en el cielo. Opina que pueden ser monitores o algún tipo de sondas de rastreo.
  • A don Raúl no le agrada participar en los medios de comunicación, sin embargo, siempre se muestra amable y atento con todas las personas que lo abordan.


    PUBLICADO POR JINUX
    fecha de la publicacion:
    domingo, febrero 13, 2011
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